El próximo 5 de noviembre en Estados Unidos se celebrarán las 60° elecciones presidenciales ininterrumpidas para definir al o a la próxima presidente del país. Una tradición de la democracia que de alguna manera define al resto del mundo democrático. En esta ocasión el evento se ve envuelto en una serie de hechos que hacen que la conviertan en unas elecciones peculiares no observadas en más de medio siglo o incluso en toda la historia. ¿Qué esperar entonces como efecto de estas elecciones?
Desde el día sábado 13 en el Estado de Pensilvania, el ex presidente procesado se encontraba en pleno discurso de campaña presidencial cuando de pronto se lleva la mano al oído y acto seguido de tira al suelo. En medio de un tumulto se vuelve a levantar con el puño en alto y una cantidad de sangre en su oído: lo habían querido asesinar y fallaron. Ocho días después, el domingo 21 de julio el presidente Biden luego de una serie de insistencias y aprietes de encuestas renuncia a la candidatura por su reelección e insiste en que su vicepresidente, Kamala Harris, ocupe su lugar; un hecho que no ocurría desde 1968 con Lyndon B. Johnson. En poco más de una semana las elecciones estadounidenses sufrieron un sacudión que parece haber sellado un resultado que para entonces parecía más incierto: la vuelta de Trump al poder.
Supone para Estados Unidos que por primera vez en la historia un presidente que deja la presidencia se vuelve a ocupar de ella si es que gana, en caso contrario, Kamala Harris se convertiría en la primera mujer en ser presidente del país. Es decir que ambos hechos significan un momento nuevo en la democracia norteamericana y que por lo tanto debe prepararse para comprender un número considerables de reformas que podrían llevarse acabo por dos perfiles que representan a un país con una democracia cada vez más polarizada.
El Colegio ElectoralEs sabido que el sistema de Estados Unidos no se rige por una elección directa donde el candidato con un numero mayor de votos sobre el de votos total obtiene la victoria, sino que cada Estado se compone de un número de electores que votan de acuerdo al resultado interno de cada uno. Por ejemplo, en el Estado de California son 54 electores y en el de Florida 30, si en el primero ganan los demócratas y en el segundo los republicanos, entonces la elección es 54-30, sin importar quien obtuvo más votos. Esto generó ya que en 2016 Trump le haya ganado a Hillary Clinton por votos en el colegio y no por voto popular, obtuvo los famosos 270 electores (ya que son 538 en total y se requiere la mitad más uno).
Es un sistema que en las últimas décadas se ha ganado ya su predictibilidad en cuanto a Estados que se denominan históricamente de un partido o el otro. Y los famosos Estados “péndulos” donde la cantidad de electores es alta y su política no esta clara, ejemplo de ello son Nevada, Nuevo México, Ohio y Pensilvania. Este último fue donde Donald Trump intentó ser asesinado y Ohio en donde en las últimas elecciones el ganador del Estado a ganado también a nivel nacional y las últimas encuestas daban a Trump ganador de ese Estado.
Por último, este sistema electoral genera de por sí un bipartidismo prácticamente histórico en Estados Unidos, solo algunas presidencias de las primeras no han pertenecido ni al republicanismo ni al partido demócratas. En esta elección 2024 hay por lo menos seis candidatos, pero se conoce que solo dos de ellos obtendrán realmente representación colegial: Trump y Harris; inclusive ni son invitados a los debates presidenciales ni tomados en cuenta por ninguna medición seria.
Qué debe ocurrir para que los demócratas no pierdanSegún apuntan muchos analistas políticos, Biden debería renunciar a la Casa Blanca como exigen algunos lideres republicanos: -Si no está apto para la reelección, ¿por qué lo esta para la presidencia? En algún punto ello sería en realidad un punto de beneficio para Harris quien en un hipotético y optimista caso podría presentarse como quien ordena la presidencia y demostrar sus cualidades como líder del país. De esa forma hacerse bandera de los logros de Biden y llegar mejor a los comicios del martes 5 de noviembre.
Es decir, algo muy improbable y que de esta forma hace que las chances reales del acceso de Harris a la Casa Blanca como presidente sean bajas.
De condenado a casi mártirDonald Trump luego de sufrir su atentado inmediatamente, y como era de esperarse, elevó sus niveles de popularidad de los que no gozaba en años, para verlos deberíamos remitirnos a 2019 cuando logró el nivel más alto de empleo registrado en décadas y parecía encaminado a la reelección antes de la pandemia, su posterior derrota y acusaciones por el escandalo que fue la toma del Capitolio a comienzos del 2021. Ha sabido de a poco ir tejiendo su regreso electoral y lo ha hecho hace un año cuando su amigo cercano Elon Musk (dueño de X, antiguamente llamada Twitter) le devolvió su cuenta personal y lanzó su carrera por la presidencia. Ya en agosto de 2024 el mapa electoral entre estados azules y rojos llama la atención su tendencia a ser mayoritariamente rojo, ya le paso a Reagan para su reelección luego del intento de su asesinato en 1984 en la que fue la mayor victoria vista. Seguramente Trump no lo tenga tan victorioso, pero si que ha sentado gran parte de su triunfo.