Tangos y jeringas

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El pasado sábado 15 marzo, entre la rutina y las elucubraciones, se dio la ocasión para deleitarse con la excelentísima Orquesta Provincial de Música Ciudadana de Córdoba, la cual tuvo lugar aquella noche en el Teatro del Libertador San Martín. Aquella velada, de música, cantos, y bailes, también fue el lugar donde no todo lo que se oyó estaba relacionado con la música.

El director titular, el Sr. Damián Torres, tras una demostración de la orquesta, dio la bienvenida al recinto a la audiencia. Comentó lo que se iba a escuchar esa noche: un tango sobre obreros que iban felices a trabajar. A continuación, realizó una breve pero potente disquisición que le valió la ovación del público: que hoy dicha escena dista mucho de un país donde los obreros van tristemente a sus puestos de trabajo y a los jubilados se les pega en las calles.

Tras este anuncio, las reflexiones sobre la legitimidad del mensaje y la responsabilidad del director se prolongan largo rato. Sobre todo si pensamos en el rol de quien aquella noche estaba allí como un artista que plasma sus complejidades en la música y que no obstante, deja decantarse en aquella declaración polémica y tendenciosa. Si se cuestiona que un periódico reciba pauta publicitaria, ¿un empleado público puede opinar de política, al menos en el ámbito de un evento público?

No es nuestra convicción que la música sea un acto apolítico. Al contrario, es una forma de...

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