Hay quienes dicen que una vez que la inflación se empieza a desvanecer, va quedando una fotografía de lo que realmente es la situación económica del país, donde las personas descubren que tan mal o bien quedan paradas después de años de distorsiones de precios, a la vez también descubren muchas veces si el trabajo que realizan es sostenible o están en una situación muy poco estable. Esta es quizás la mejor descripción de lo que suceda hace meses en la Argentina, el sinceramiento de las tarifas de servicios, el ajuste fiscal y en el ancla en el dólar tienen sus efectos de impacto y cada vez más argentinos pueden considerarse pobres o la ilusión de que, aunque la inflación este bajando, cada vez les alcanza para menos.
Dice Carlos Pagni que la pobreza ya no es un fenómeno ocasional, sino algo estructural: “la Argentina no es un país con pobres, sino un país con pobreza”, un país distinto al que gran parte de su población pensaba que era hace unas generaciones atrás. En parte esta afirmación se explica porque desde hace tiempo un trabajo ya no asegura no estar bajo la línea de lo básico. Porque hoy las estadísticas muestran un crecimiento de villas miserias dramático desde el 2011 y el cual solo parece acentuarse más y más después de la pandemia. El nivel de pobreza el INDEC lo ubicó en el 52,9% de la gente; y por supuesto en áreas como el conurbano es aún mayor. Pero lo que realmente aún hace más terrible todo, es que el 70% de los jóvenes (menores a 17 años) de son pobres, lo cual no hace más que pensar que el futuro inmediato de la Argentina sigue condenado a una población en su mayoría pobre. Aun con el futuro incierto inclusive de acá a unos meses, deberá de ocurrir un milagro económico que posibilite de alguna manera un aumento en la calidad de vida.
La labor del capital humanoPor supuesto que más allá de algún repunte de una estadística macroeconómica, la baja de la inflación, el saneamiento del banco central, el levantamiento del cepo y demás correcciones que quizás el gobierno este logrando de una manera correcta, puedan ayudar a aliviar estos síntomas, pero no cambian morfológicamente al país. Esa reversión conlleva décadas de políticas que procuren mecanismos o vías generacionales para la movilidad social, si algo caracterizo a la Argentina de la inmigración de fines del siglo XIX era la alta posibilidad de ascendencia social que existía. Hoy en día esa vía se puede hallar en una educación, salud y contexto que el mismo Javier Milei teoriza a través del “capital humano”, lo cual es cierto, pero a su vez contradictorio en las políticas públicas que parece tomar hoy como presidente.
Es verdad que el arrastre no viene desde el diez de diciembre, pero las curvas de un gráfico se acentúan en los últimos seis meses. Los jóvenes son los que sobresalen en el promedio de estas estadísticas. Es por ello que hoy la sensibilidad por parte de la universidad sea tan alta. El presidente se limita a compartir imágenes de la Ciudad de Buenos Aires, en una marcha realizada en todo el país.
Mientras tanto el panorama un nivel más debajo de educación, en la secundaria, los problemas de inasistencia parecen provocarse según CIAS (Instituto Universitario, realizado dentro del conurbano bonaerense) en que un 11% de los jóvenes trabaja, en un 26% “por que no tiene ganas”. En el caso de las repitencias, se observa cómo un 25% estudia y trabaja; entre los 19 y 24 años el 61% no terminó la secundaria, entre esas causas, porque necesitaba trabajar. Finalmente, otro de estos números es que solo un 6% de esos jóvenes empezó a trabajar luego de los dieciocho años.
Es importante pensar que es un gobierno que recién asume, pero ya transitados diez meses el apoyo e imágenes empiezan a resquebrajarse, en parte se explica por cómo se pisó de una forma brusca el acelerador de ajustes y vetos que están ocurriendo estas semanas. Desde el veto a la ley de jubilaciones, la del financiamiento universitario, así como la reforma laboral y la disposición de poner a sujeción la privatización de aerolíneas argentinas, en este marco en que la oposición esta dividida y los acontecimientos que antes generan un gran rechazo, ahora parecen pasar desapercibidas.
El tema de las jubilaciones empieza a dar señales de que quizás el apoyo a Milei se empieza a desplomar. “Es el tercer riel” según los estadounidenses que comparan estas situaciones críticas con tocar el tercer riel del subte de Nueva York, donde uno se queda electrocutado. Bueno, a los gobiernos parece sucederles lo mismo cuando se entrometen con las jubilaciones. Desde Macri que luego de ganar las elecciones legislativas de 2017 decidió ajustar las jubilaciones y desde ese momento podría considerarse que comenzó su debacle; luego quizás a Alberto podría decirse lo mismo y Milei parece haber desacertado en esto mismo. Aunque de este último no es contradictorio, paso toda su campaña hablando de que hay que preocuparse por el futuro (los jóvenes) al que sin embargo hoy se niega a financiar o incluso repartir alimentos. Junto con el dato del INDEC salió la cifra de que un 49,5% de los estudiantes universitarios son pobres, lo cual puede sonar como un hecho en que la universidad sea universidad, pero en realidad representa que la educación es más vulnerable que nunca. En las zonas más críticas del país, la situación de tener que trabajar por sobre estudiar empieza a ser un hecho cada vez más mayor, aún más en una economía reprimida, donde las “changas” no son tan solicitadas y la única salida terminan siendo “ser soldadito”, y cajero de algún casino virtual en el mejor de los casos.
Chau inflación, hola desempleoEs que la imagen de Javier Milei empieza a desplomarse al menos por estos meses, en donde se lo ve como un presidente austero antes los jubilados y las universidades, donde el cepo sigue aun funcionando, las retenciones siguen allí y que solo se aumentan y aumentan los servicios, ¿hasta cuando tiene fecha todos estos aumentos? Por que es que ni la inflación parece aflojarse, en agosto volvió a marcar una subida y no parece poder despegarse de un arrastre del 4%, bajando a 3% en el más optimista de los casos. Se plantea dejar un dólar en los mil-mil doscientos pesos, pero a costa de un cepo que según Milei se levantaría cuando la inflación mensual se situé en 2,5%, 2% de esas devaluaciones que todos los meses se realiza al dólar oficial, más 0,5% de inflación mundial. Pero sorprende que un economista como Milei ignore que la inflación no sea aditiva, y aun más sorprende que piense que el mundo tenga un 6,1% de inflación.
Mientras tanto la inflación parece estar alejándose de las mentes de las personas, que ahora empiezan a ver más preocupados como va a ser su empleo y su sueldo. En promedio las personas empezaron a reducir más sus gastos en comida y no tanto en servicios y transporte (Vía CIAS) y esto se explica obviamente por el sinceramiento de las tarifas en transporte y servicios; por lo cual la crisis llega a ser realmente penosa en esas situaciones, en donde la salida más inmediata es el cambio de empleo a uno que no requiera tanto transporte, sin importar que ese empleo suponga peores condiciones.
La inflación se combate desde la crisis, se esperaba que la falta de demanda, devenido de la falta de capacidad de compra, bajaría los precios. Ahora empieza a creerse que un aumento en los sueldos pueda reactivar la inflación. Es difícil entonces pensar en una mejora temprana de los empleos en un gobierno que tiene como bandera de gobierno la inflación. Pareciera que se ignoran los hechos de que las elecciones legislativas son el año entrante, que la confianza que el mercado esta depositando en Milei puede desplomarse y con ello todo esfuerzo de recuperación a sus medios.
Lo que se espera de 2025¿Cómo espera repuntar la imagen en lo que queda del año? No debe de olvidarse que levantar el cepo cuando tenga que hacerse va a generar una nueva subida en los precios, se prevé que sea en diciembre/enero, pero también da la sensación de que cada día que pasa es menos ideal que ayer para hacer ese “trabajo sucio”. Sin duda alguna que, de enamorarse del cepo, puede ser muy malo desde el punto de vista del propio Milei quien dijo que la economía con cepo no crece, solo rebota. ¿Podrá ser acaso una carta de Cambiemos para el 2025? Asusta en el gobierno la posibilidad real de que la imagen empiece a deteriorarse y que la imagen del reciente partido nacional de la Libertad Avanza termine derrotada electoralmente el próximo año, porque también está presente la cuestión de que, si la gente va a acompañar a Milei como presidente, pero con un poder legislativo minorista, o inclusive peronista, sin ver mucho más allá de la lógica que mueve las decisiones para reformar. Lo importante es que estas semanas la gente ve que Milei esta vetando financiamientos, privatizando aerolíneas y aumentando servicios, el ajuste es lo prometido, pero se necesitan resultados y si esos resultados no llegan para 2025… seguramente el país siga sumergido en esta estructura de pobreza a la que viene en cámara lenta cayendo.