El primer Pinot Noir

Por Santiago N. Riberi

Imagen de ejemplo

La idea de iniciar un diario es un proceso que viene germinando hace un tiempo en mi mente. Pues claro el traspaso a la realidad de las ideas es un proceso complejo y difícil de mecanizar, es lo normal que muchas veces sea el primer paso el más difícil de dar. Y sin embargo por más que esa idea sea considerablemente intensa, siempre entra en el terreno de lo práctico de forma silenciosa y por la puerta de atrás. Es por ello que en un lapso de no más de veinticuatro horas se decide el nombre y se empieza la redacción del primer texto del periódico. Siendo que hace meses una inspiración parecía lejos de presentarse.

Promete ser, o más bien esta el plan, un diario cuya publicación sea de manera mensual. Siendo el septiembre del dos mil veintitrés su fecha de bautismo. La labor es por lo tanto demandante de tiempo, no porque pueda ser difícil redactar, sino que requiere de una pasión y disciplina que detone y aspire a cierta calidad. Está claro que en un principio no puedo brindar un producto de prestigio al situarme distanciado tanto de la carrera de periodismo como la de crítico de cualquier tipo. Es por lo tanto una obligación advertir al lector sobre ello y con el producto a encontrarse. Es una misión por lo tanto del Pinot Noir en alcanzar la mayor calidad posible que se puede alcanzar desde fuera de un título en periodismo, pero queriendo seguir las vocaciones y hábitos periodísticos.

¿Por qué Pinot Noir?

Siempre existe de forma generalizada y en todos los campos la idea de ese nombre especial, el cual debe detonar o expresar una conexión profunda con su autor. Casi como si el nombre diera sentido a la obra, pero sencillamente esa tarea es un principio imposible, se le debería dar una vez que la obra se concluye. Así que para empezar este nombre no se dirige a esa dirección, sino que fue un bautismo a modo de capricho y juguetón con el lenguaje. Verá y entenderá pues el lector mi conexión con un parque urbano y forestal cercano, donde abundan los pinos y robles, esta planta merecía pues un lugar al cual dedicarle los textos que muchas veces se germinan allí entre sus troncos. “Pino” o “roble” pareciera ser un nombre lo demasiado general y sin un significado. Generalmente hasta este punto esas palabras se acom-pañan de algún adjetivo como “pino verde” o “roble viejo”, nombres que a un capricho se asemejaron a generales y desabridos.

Por otro lado, en este proceso de imaginar cómo sería el nacimiento y crecimiento de un diario se aparecieron ejemplares o ideales como la famosa marca francés Le Monde, una simplificación de nombre que sin embargo realmente cae en cuenta de lo que se tratará su contenido, justamente en mi pueblo/ciudad llegaba el “Le Monde Diplomatique”, mensual, donde los temas abordados iban desde noticias actuales a nivel mundial y/o nacional. Hasta exposiciones de temas culturales generales.

En fin, lo rescatable eran ambas ideas, por un lado, un término sencillo que saliera a demostrar que sería el contenido del diario y por otro lado ese toque francés en su nombre, quizás al cliché, pero siendo de alguna manera un homenaje a esa visión. Como desconozco e ignoro hablar y aprender francés -siempre se me hizo algo innecesario de un punto de práctico- la primera palabra (jugando con una lengua desconocida y recordando -pino-) fue “Pinot Noir”, tal cual el tipo de uva. Gracioso y estúpido en un principio, esa idea sin embargo maduro y llevó a la redacción de su primer texto. La búsqueda de explicar el surgimiento de esta idea resulta en cuanto menos altamente comple-ja y no se dejaría emerger en el público de la manera tan sentimental como lo hizo en la cabeza de quien escribe estas páginas. Pero hace uso de una justificación que encuentra su objetivo en introducirnos en esta nueva aventura de redacción.

El futuro por delante

Es difícil saber con precisión como abordará este diario al público y en cual fechas lo hará. Se requiere de una disciplina, motivación y una vocación periodística en cuanto a exposición. Está claro que no se encuentran los suficientes medios para inves-tigaciones propias de noticias.

Sin embargo, es preciso aspirar entonces a un rol más crítico y reflexivo de la realidad, tomando la base informativa en publicaciones globales. Por otro lado, la labor podría llevar más a imitar al de una revista, cuyos contenidos principales se pueden orientar a reflexiones de temas culturales de toda índole. Puede leerse y verse como una radiografía personal de los temas preferentes en la cabeza de quien escribe este diario.

Otro punto se relaciona con el nombre del diario, Pinot Noir, como quien bebe un vino y a partir de sus efectos al disfrutarlo divaga con su mente. Propone un lenguaje sencillo, con notas hechas sobre el día a día y es pensando en ser un diario con una lectura que sirva de maridaje con la cotidianidad de los días. La uva del Pinot Noir busca ser un vino dulce, quizás estos artículos busquen ser un diario amistoso y de refrescante lectura.