Entre la inexperiencia y la contradicción

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No es ninguna sorpresa que el mayor motor de la campaña de Javier Milei por la presidencia en 2023 haya sido, además de la galopante inflación, su cualidad de ajeno a la casta política, considerada como la principal responsable de las desgracias nacionales. Así, la inexperiencia evidenciada en discursos, debates e incluso en sus primeras intervenciones como ejecutivo contribuyó a alimentar una imagen de honestidad que, sin embargo, hoy empieza a teñirse de un significado distinto.

A pocas semanas del cierre de listas en casi todos los distritos nacionales, la «inexperiencia» se entrecruza con presiones, divisiones y la falta de tiempo, generando un cóctel perfecto para el cuestionamiento y la contradicción ideológica entre el decir y el actuar.

Durante el debate presidencial, Massa mostró, sin dudas, una mayor agilidad para responder políticamente. Algo que, irónicamente, terminó jugando en su contra, como se evidenció semanas después en los comicios de la segunda vuelta. La ausencia de un esqueleto político en el Congreso, municipios y provincias dejó a Milei libre de culpas (al menos hasta comienzos de este año) por medidas que nunca llegaron y reformas agresivas que se perdonaron. Sin embargo, ese efecto parece desvanecerse, y cualquier torpeza o resolución —como el caso Libra, la lucha con gobernadores o la falta de condiciones para la actividad económica productiva— deja bajo la lupa de la opinión pública la ausencia de un accionar concreto y la necesidad de un mente razonable. 

Hoy, entonces, esa inexperiencia comienza a percibirse como una falta de capacidad real para generar un aparato partidario eficaz. Pero claro, ¿cómo puede el presidente reformar al país y, al mismo tiempo, crear un partido? Por eso, la delegación recae en Karina Milei y en la alianza con «todo el PRO», algo de por sí imposible. En ese marco, la búsqueda de puestos se vuelve polémica y hasta contradictoria con personajes que se vuelven furor y nombres que hace unos años criticaban abiertamente a Milei en redes ¿Cómo el partido que venía a combatir a la casta termina reincorporándola al Congreso?

Desde las elecciones, se sabe que el aparato político de Milei era débil. Sin embargo, no parece haber un esfuerzo frente a las candidaturas de ciertos personajes aún más impresentables que los del arco político de la oposición. Por no mencionar la «batalla cultural» que encabezan los «intelectuales», que parecen sacados de un sketch humorístico. Aun así, estas jugadas parecen ser más una decisión populista hecha para atraer a los votantes, por un lado; y despistar a la oposición.

La polémica golpea en el corazón de los idealistas de La Libertad Avanza y abre la puerta a un éxodo masivo de votantes que, en su momento, supieron muy bien por qué votaron a Milei. Hoy esta contradicción apenas da sus primeros pasos, en un mandato que ni siquiera ha alcanzado la mitad de su tiempo, dejando interrogantes de ¿qué sucederá cuando Milei ya tenga el respaldo de la «casta» en el Congreso? Deberá sortear sus ideales entre los votantes y desprenderse del «monopolio de la honestidad» que ya parece haber perdido.

Al mismo tiempo, mientras la inflación se desvanece, los altos costos impositivos resultan el mayor limitante para los agentes económicos que ven como las importaciones se habilitan al mismo tiempo que aparece alguna torpeza del gobierno.

No es correcto decir que la historia siempre se repite, pero estudiar procesos históricos nos puede ayudar a entender la dinámica de las transformaciones actuales. Juárez Celman, quien fuera presidente entre 1886 hasta su renuncia en 1890, lejos de ser un siervo de su concuñado el Gral. Roca, implementó una nueva forma de hacer política, que Tim Duncan explicitó en dos cuestiones: la primera, una forma literal de entender la Constitución, que define a los gobernadores como 'agentes del Gobierno Federal'; la segunda, que el Presidente es naturalmente el jefe de su partido —lo que los historiadores llaman «Unicato». De esta forma, Duncan concluye que: «siendo el presidente el jefe de su partido y los gobernadores sus agentes oficiales, en la Argentina el gobierno sólo puede funcionar si los gobernadores son los aliados políticos del presidente». ¿Logrará Milei aliarse con los gobernadores, cuando al mismo tiempo les da la espalda?