¿Qué tanta razón tiene razón Casero?

Imagen de ejemplo
La Noche de Mirtha con sus invitados: Alfredo Casero, Baby Etchecopar, Mirtha, Mónica Gutiérrez y Carlos Ruckauf (de izq. A der.)

El pasado 17 de agosto se presentó cenando en “La Noche de Mirtha” Alfredo Casero, un conocido actor, músico, comediante y sobre todo figura pública que ha dedicado sus últimas grandes apariciones a episodios de exaltación e indignación, usando la ira como medio de transmisión. En esta ocasión en la misma mesa le tocó compartir con Baby Etchecopar (periodista), Carlos Ruckauf (ex vicepresidente de Carlos Menem) y Mónica Gutiérrez, otra periodista. Era quizás el mix perfecto para que se activen la reacción en cadena que protagonizaría en minutos Casero. Sobre todo, si recordamos que hace un par de años, Alfredo se encontraba en el programa de Luis Majul y en el mismo se criticaba el discurso de Cristina que había dado recientemente en uno de sus actos políticos. Alfredo les cuestionó a los periodistas presentes que en realidad todos los políticos hacían lo mismo, a lo que estos le respondieron sarcásticamente. Habrá sido lo suficientemente burlón para que Casero responda violentamente golpeando la mesa y diciendo:

“Ustedes periodistas, que les va bien y lo primero que hacen es ponerse pantalones chupines y ganar plata. La gente está en la calle y siguen viendo si está bien o está mal que esa persona esté o no esté ahí. Ustedes tendrían que sacar a esa gente de ahí, porque los políticos no pueden”.

De ese momento es que quizás culminó una idea que venía germinando en Casero hacía tiempo o empezó su crítica más abierta a los sectores periodísticos del país. Se sabe que es un hombre que sido (y es) un crítico general, a tanto el kirchnerismo como al macrismo. Lo cual lo deja bastante cerca de una tercera posición, no tanto cercana ni alejada de Miles, sino de una especie de acción civil. Aunque algo es seguro y es que no quedó tan claro cuál era el mensaje de Alfredo Casero en aquella intervención, pero sí que ahora ha declarado abiertamente estar en contra del periodismo como se conoce en Argentina.

Todos al ring de batalla

Su primera intervención se dirigió al ex vicepresidente Ruckauf, quien insinuó a Alberto Fernández (acusado muy recientemente de haber ejercido violencia de género y a quien se lo vio en escándalos con mujeres en la Casa Rosada) era producto del kirchnerismo y no del peronismo. Casero rápidamente le reprochó que fue el peronismo con su “matriz” la que da a personalidades como Zaracho (diputada argentina por el peronismo, quien es criticada por no completar sus estudios primarios). Mónica Gutiérrez se le sumó al debate de la cuestión, dando un punto de vista sobre la división entre kirchnerismo y peronismo y cuando uno se separa del otro. A lo que Casero les respondió sobre la superficialidad con la que el periodismo trabajó, finalmente acusó al periodismo de estar diciendo algo que cinco años atrás negaba, sobre todo a la afirmación de “A Alberto lo puso Cristina”.

Quien faltaba de sumarse entre los invitados era Baby Etchecopar, quien en seguida aprovechó el primer silencio para hablar en defensa de los periodistas que “sufren censuras y prohibiciones”, a lo que Casero acusó de funcionar únicamente a través de la pauta oficial. En una de esas surge el tema de la colegialización del periodismo, defendida por Casero y acusada de autoritario por Mónica Gutiérrez, como un medio para que realmente los periodistas ejerzan la profesión, ¿o dejarías a tu hija que le entre alguien al quirófano que no sea médico? Le replica Casero.

La gente dejó de creer en el periodismo

Todo el alboroto de Casero era evidentemente dirigido a sentenciar que “el periodismo manipula opinión de las personas”. Acusó al periodismo de hacer que Alberto Fernández ganase en 2019, a lo que Gutiérrez le reprochó que en realidad la gente fue quien lo hizo. Ruckauf también le comenta a Alfredo que si fuese como él dice, Milei no hubiese ganado las elecciones. Rápidamente y pareciendo que Casero formula todo su pensamiento para que tenga un sentido dice “Milei ganó porque la gente dejó de creer en el periodismo” y así crece y se explican las redes sociales.

¿Se está tapando algo con Fabiola Yañez?

El escándalo de Fabiola es más que conocido y no necesita ser resumido aquí para explicar lo que quiso decir momentos más tarde Alfredo con la pregunta “¿Qué están tapando con Fabiola?” Haciendo referencia a la insistencia mediática en el tema. Siendo otro debate más y una acusación nuevamente al periodismo, las vueltas e insistencias al mismo tema. Análoga a los periodistas con “los bomberos pagos por incendios apagados” y como estos se convierten inmediatamente en pirómanos.

Revisando los debates

Revisando los debates podemos empezar a advertir por la cantidad de temas brindados por Casero. Quizás erróneamente se piense que forman parte de una misma lucha contra los periodistas, pero está claro que el mensaje va más allá de una cuestión de blancos o negros. Sino que se remite al mismo labor periodista que parece ser cada vez más incapaz de ahondar en un mismo tema y encontrar un mensaje objetivo. Desde la cuestión del kirchnerismo/peronismo hasta las repeticiones sin sentido de temas como la declaración de Pablo Echarri o los videos de Tamara Pettinatto en el sillón de Rivadavia. Las causas son complejas y quizás en este mismo artículo se esté pecando de la misma superficialidad. Lo que lleva a hablar de lo que realmente se considera periodismo.

Está más que claro que es una profesión que requiere de esa profesionalización que solo puede dar una carrera universitaria, sobre todo en un mundo cada vez más conectado. Siguiendo la analogía de Casero, en estos tiempos sería una locura ver a alguien ejercer medicina sin un título, lo mismo con el resto de carreras de grado: ya nada puede dejarse al azar solo porque alguien lo haga bien. Se llena cada vez más de panelistas con nula preparación que queriendo o no ejercen una labor de influencia algo irresponsable. Es innegable que son los medios de comunicación los que moldean la opinión o quienes traen lo sucedido, lo cual no debe ser un impedimento para que no se realice más, sino que debe ser una reivindicación de la responsabilidad con la que debe ser ejercida.

¿Se estará tapando algo? Suena quizás a una teoría de conspiración, pero es por otro lado algo que termina ocurriendo, pero no porque se intente, sino por la sobreexcitación que padecen los medios al aparecer un escándalo como el de Alberto. Rápidamente se dejó de mencionar a Loan y su caso, así como se omitió la denuncia que ocurrió en el senado donde se acusó a un empresario farmacéutico y directivo de River Plate de formar parte de una red de trata (una causa que fue archivada por el juez Lijo, a quien Milei postuló para la corte suprema) o que en un rescate en la triple frontera interceptaron a una red de trata brasilera con un diputado paraguayo que tenía nada menos que ¡CINCO! Niños del norte argentino, del que ningún medio puso medio minuto en hablar.

Puede que las redes sociales no sean el mejor ejemplo de comunicación porque no presentan una organización y que si la llegasen a presentar de forma “espontánea” sería en una utopía muy lejana. Tampoco se debe confundir el querer regularlas como seguramente empecemos a escuchar en unos años, sino que es momento de hacer un llamado a que quienes abanderan los medios de transmisión de imágenes, videos e información lo hagan en un estudio profundo, que no se “olviden” de lo que es realmente importante como civilización y no hagan de los medios un mero entretenimiento.