El 5 de noviembre se celebrarán las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, los candidatos ya conocidos: Trump por el partido republicano y Harris por el demócrata, un expresidente contra una vicepresidente y un hombre contra una mujer, para Trump es como si las dos elecciones en las que participó se combinasen. Volver a la Casa Blanca no está resultando tan fácil como se le creía hace unos meses, cuando fue la víctima de un ataque terrorista y su primer rival, Joe Biden, se bajó de la carrera presidencial. En estas semanas se revolucionan constantemente las gráficas que dan por victoria a uno o al otro, se van alternando los delegados electorales y es realmente incierto definir quien tiene mayores probabilidades de victoria.
Los factores en juego son diversos y en todos los campos, no es una elección meramente económica, sino que ambos grupos insisten en definir a los Estados Unidos en el mundo los próximos años.
Economía post pandemiaLa gestión de Biden y Harris ha sido una gestión apoyada en la recuperación de la post pandemia, la cual tuvo su caída en el último año del mandato de Trump. Por lo que asumir en un 2021 fue una oportunidad para el candidato demócrata, la recuperación se apoyó en créditos y liquidez otorgada por la reserva federal y la emisión de moneda, pero que a su vez introdujo la noción de la inflación en la mente de los estadounidenses, un fenómeno que hacía más de cuarenta años no representaba una inquietud. A medida que transcurrían los años este dilema entre crecimiento e inflación resulto en una dicotomía entre demócratas defendiendo políticas más progresivas (estatales) y republicanos quienes aseguraban que estaban debilitando a su país. En este sentido inflacionario no se tiene tan en claro que consecuencias tendrá en los estados, pero si que la actividad económica en estados swing (aquellos en donde se pelean a muerte voto por voto) es una cuestión muy presente, recordando que fue ese estado el que le dio el triunfo a Trump en 2016 y lo líquido en 2020.
Los cambios económicos no fueron tan drásticos como tales, el PBI siguió disparándose y el país goza de un sistema fuerte de acceso a la vivienda, salarios mínimos aumentados por Biden y un faro tecnológico a nivel mundial: con coches autónomos y robots que están a un paso de ir por la calle caminando. Ha de esperarse que esto siga así, de ganar Trump seguramente algunas industrias estratégicas estadounidenses se fortalecerán ante aranceles, mientras que con Biden esto pueda resultar más indistinto.
Inmigración ilegalSiempre que se habla de Trump 2016, se recuerda a su promesa de construcción del muro con la frontera de México, por donde ingresan cada año aproximadamente un millón de inmigrantes. Esto termino siendo uno de sus reproches para cuando llegado el 2020 el muro seguía aun sin terminarse, inclusive Biden nunca lo continuo, tomándolo, así como una representación de que aun “se estaba a tiempo para revertir lo hecho por Trump”. ¿Qué sucede ahora? Que el muro es tomado nuevamente por Trump para acusar a Harris del ingreso de miles de personas por esa zona donde el muro no está finalizado. La discusión electoral quizás tenga mucha fuerza en esto último: Trump acusa a Harris de documentar a diestra y siniestramente inmigrantes ilegales para apoyar a su candidatura y al mismo tiempo de estar encarcelándolos en centros de detención de pésimas condiciones de vida.
Guerras de Ucrania e IsraelLas guerras que se están llevando a cabo en el mundo, fueron y son un terrible dolor de cabeza para los demócratas, que deben negociar financiación con el congreso y los líderes de Ucrania e Israel, sin dejar de pensar en una posible intervención China en el asunto que lleve al mundo a la Tercera Guerra Mundial. Estas situaciones a la vez se mezclan con los reclamos populares a favor de Ucrania, así como de Palestina, así como las presiones de los líderes de chicos países que reclaman más apoyo y financiamiento. El congreso debate constantemente sobre autorizar o no los fondos, mientras que ya ambas guerras llevan en proceso más de un año y no parecen tener una solución a la vista.
Bajo dicho panorama Trump propone algo radical: cortar los fondos a Ucrania. Mientras mantener cierto apoyo condicionado con Israel, algo que es totalmente lo contrario a la parte más progresiva de la sociedad. Entre estas líneas Trump blanquea cierta afinidad que siempre tuvo con Putin (a quien se lo acusa de influir en la política estadounidense) y su política internacional más aislada. En este sentido la decisión entre demócratas y republicanos es radical en el plano de conflictos internacionales.
Odio generalizado a los BoomersLos baby boomer se denominan a la generación de personas nacidas entre 1946 y 1964, es decir aquellas personas nacidas en el seno de un mundo post guerras mundiales y con un periodo de paz prolongadas que dura hasta hoy. Nacidas en un “boom” de natalidad y en un mundo donde la energía atómica y la sociedad industrial ya estaba instalado para quedarse. Esas personas hoy tienen entre sesenta y ochenta años, y representan no solo en Estados Unidos, sino en varios países, como un grupo social a quien atribuirle las problemáticas de hoy. Los discursos más radicales de los demócratas les echan la culpa del cambio climático; mientras que los republicanos los responsabilizan del “desastre” económico de Estados Unidos y la perdida de sus valores.
Esta idea termina condiciéndose con la noción de que hoy la natalidad está derrumbada, los fenómenos climáticos son más extremos y que la deuda pública es más alta que nunca. Los boomer son esta ocasión un blanco de a quien atribuirles los desastres del presente.
Elon Musk y el término “woke”Unos meses atrás en una entrevista, el magnate estadounidense origen sudafricano Elon Musk confeso tener una “hija tomada por la cultura woke” haciendo referencia a su transexualidad y culpando a un movimiento social que se encargó de mencionarlo con cuya palabra traducida significa “débil”. Podría decirse que en este momento Musk se introdujo de lleno a participar abiertamente en las elecciones presidenciales, apoyando a Donald Trump, pero asegurando que él se encuentra a la izquierda del espectro político. Considera que le brújula política se “corrió” demasiada a la izquierda y él, quien solía ser de centro-izquierda, hoy esta del lado de la derecha.
En esta idea fundamenta que la sociedad se emergió en una cultura progresista extrema, acusó a las personas de perder sus valores y a la generación de jóvenes de estar incurriendo en un proceso debilitador para el país. Por no mencionar que también les atribuye las culpas de la situación estadounidense. Un discurso que muchos republicanos repiten y se expresan en sentencias como “hoy en día rebelarse es tener una familia”. Lo cierto es que más allá de situaciones sociales y económicas, el modelo estadounidense no lo deja tan difícil a la hora de acceder a esta vida, tampoco se nota que a Elon Musk le vaya tan mal económicamente en la gestión de Biden: logro hacerse el hombre más rico del planeta, compró Twitter por mas de cuarenta mil millones de dólares y hace unas semanas difundió videos de una fiesta en donde los prototipos de sus robots interactuaban con humanos.
¿Qué puede pasa en Estados Unidos los próximos cuatro años?Seguramente nada anormal, si algo ha caracterizad al país es la estabilidad que ha tenido en sus más de doscientos cuarenta años de historia. Los principios constitucionales han asegurado un consenso estructural tal que difícilmente el modelo económico cambie, más allá de instalar salarios mínimos más altos y políticas de mayores liquideces, lo cierto es que en un aspecto económico las cosas no cambiarán en el corto plazo. A lo sumo puede darse por concluido otro ciclo económico y que se experimente una recesión de la cual se rebote como ha sucedido en varias ocasiones. Más allá de eso el empleo ya sea con Biden o Trump seguirá en sus niveles normales de actividad, ínfimas cifras pueden hacer la diferencia.
Desde un aspecto más global las consecuencias pueden notarse de una forma más influyente en este sentido dependiendo de quien gane, pero teniendo un historial de Trump, son muchas veces más rumores que hechos. Sobre todo, teniendo en consideración que Trump en caso de asumir solo puede gobernar cuatro años, es decir no tiene porque cumplirle nada a nadie. Harris por su parte tiene la oportunidad de estar en la oficina por doce años, algo no visto desde Roosevelt en la segunda guerra mundial, puede significar una época de que si pueda ser el cimiento de un Estados Unidos más estatista, hasta que un eventual Reagan o Trump reinicie el ciclo…