¿Por qué se incendia California en invierno?

En un giro inesperado, California enfrenta un incendio masivo en el mes de enero, un periodo atípico para la proliferación de este tipo de desastres naturales. Históricamente, los incendios en este estado estadounidense han tenido su mayor incidencia durante los meses de verano y otoño, cuando las altas temperaturas, los vientos secos y la falta de precipitaciones crean las condiciones ideales para que el fuego se propague. Sin embargo, la situación actual plantea serias preguntas: sobre el impacto del cambio climático y la falta de visión y priorización eficaz de las políticas.

Imagen de ejemplo
Fotografía del incendio en California. Sky Alert Storm

Desde el martes 7 de enero de 2025, incendios de vegetación o forestales se han desatado en el sur de California, específicamente en el área metropolitana de Los Ángeles. Y en la actualidad, ya alcanzaron proporciones alarmantes y provocaron dos muertes. Las causas principales de este incendio/s son los vientos huracanados y una sequía prolongada.
¿Incendios en plural? Si, se desarrollaron (1) Palisades se activó en la zona costera al oestede Los Ángeles, el martes por la mañana; (2) Eaton Fire, localizado al noreste de Los Ángeles en Altadena, en las colinas de San Gabriel, se propagó con rapidez hasta cubrir unas 809 hectáreas; (3) Hurst Fire, iniciado en Sylmar, al noroeste de Los Ángeles y finalmente el (4) Woodley Fire, situado al norte de Los Ángeles, en las cercanías del área de Sepulveda Basin.

Hay dos versiones de los hechos que acusan al culpable de estos incendios: por un lado, la versión del cambio climáticos, escaso mantenimiento de líneas eléctricas que producen chispas. Por otro lado, se habla de una pésima decisión de albergar eucaliptos que tiene California, junto con las declaraciones de Donald Trump por el pez delta smelt.

Eucaliptos y plantas no autóctonas

Uno de los aspectos clave que se investigan para entender la severidad de los incendios en California es la presencia de especies vegetales altamente inflamables, como los eucaliptos. Originarios de Australia, los eucaliptos fueron introducidos masivamente en California durante el siglo XIX debido a su rápido crecimiento y utilidad industrial.

Uno de los corresponsales de von Mueller era el presidente del Santa Barbara College, que se unió al culto del eucalipto en la década de 1870. La región entre San Diego y el Área de la Bahía fue el centro de un verdadero auge de los árboles australianos. La reforestación se vendió como un plan para hacerse rico rápidamente, cosechando madera para combustible y muebles, con un negocio secundario en el milagroso aceite de eucalipto… Pero el auge especulativo, como tantos otros, fracasó. Por un lado, el petróleo era el combustible en alza. Y resultó que la mejor madera era la de árboles maduros, no los tipos de plantación cosechados rápidamente. Un exceso de aceite de eucalipto significaba que a menudo se ponía rancio antes de comercializarse. Vía (https://daily.jstor.org/how-eucalyptus-trees-stoke-wildfires/)

Sin embargo, estas plantas de eucalipto son también conocidas por su alto contenido de aceites volátiles, lo que facilita la ignición y la rápida propagación del fuego. La expansión de estas plantaciones, muchas veces cerca de áreas residenciales, ha incrementado significativamente el riesgo de incendios forestales. Hasta que finalmente (o más bien, una vez más) la bomba de tiempo estalla.

La introducción de plantas no autóctonas en un ecosistema puede tener consecuencias inesperadas y a menudo negativas. Estas especies, aunque útiles desde un punto de vista económico o paisajístico, pueden alterar profundamente las dinámicas naturales al competir con las plantas nativas, modificar el suelo y aumentar los riesgos de desastres naturales como los incendios. La gestión de estas especies debe ser equilibrada y considerar tanto los beneficios inmediatos como las posibles repercusiones a largo plazo sobre el medio ambiente y las comunidades locales.

¿Un pez puede ser culpable?

Donald Trump, presidente electo hizo su aporte de crítica estatal en medio del desastre medioambiental transcurriéndose, a once días de asumir, declara (extraído de Times New World):

“El gobernador Gavin Newsom se negó a firmar la declaración de restauración del agua que se le presentó y que habría permitido que millones de galones de agua, provenientes del exceso de lluvia y el derretimiento de la nieve del Norte, fluyeran diariamente a muchas partes de California, incluidas las áreas que actualmente se están quemando de una manera prácticamente apocalíptica.”

¿Pero de que se trata esto? Pues otro factor relevante es la alteración de los ecosistemas hídricos, como la desviación de ríos para proteger especies específicas. En California, varios proyectos han desviado cursos naturales de agua con el objetivo de conservar especies como el pez delta smelt (Hypomesus transpacificus), que se encuentra en peligro de extinción. Si bien estas acciones tienen un claro beneficio ecológico, también han generado un impacto indirecto al modificar el balance de humedad en ciertas regiones. La reducción de humedales y la alteración de los flujos naturales pueden contribuir a condiciones de sequía más severas, incrementando la vulnerabilidad de los ecosistemas frente a incendios.

Realmente de quién es la culpa

De nadie. De por sí las declaraciones de Trump son respuestas rápidas y de contrataque a las críticas del cambio climático. Ya se ha puesto demasiado en duda la veracidad sobre si las autoridades californianas negaron o no la llegada de agua a esas supuestas zonas de incendio. Pero echarle la culpa a un individuo u organización es poco serio. Si de algo hay una certeza es sobre la actuación del ser humano en los equilibrios naturales y como paliar estas consecuencias. Los eucaliptos no son ningún caso nuevo, ya ese mismo fenómeno se observa en las sierras cordobesas (Argentina) con especies de pinos que provocan incendios sobre el monte autóctono así como en las sierras de Perú también se cuenta con la misma problemática a causa de los eucaliptos traídos desde Australia.