Hipólito, nacido en el año 1780 en Bormes-les-Mimosas, Reino de Francia, formó parte de la marina francesa y sirvió a ella en diversas batallas como la de Inglaterra, Egipto y por último Haití, cuando en 1809 (tensa época para el Virreinato), llega a Buenos Aires, donde al enterarse de la situación de la región, por su ideología antimonárquica, decide sumarse a la causa.
Se suma al servicio de la naciente marina Argentina, allí empieza su lucha por nuestra patria en San Nicolás de los Arroyos y Buenos Aires, para al año siguiente sumarse al régimen de granaderos a caballo, y al mando de José de San Martín conquistar una bandera enemiga en la Batalla de San Lorenzo. Dicho por el mismo general: “…Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de Vuestra Excelencia y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipólito Bouchard…”.
Ergo, vuelve al agua, pero esta vez bajo las órdenes del Almirante Guillermo Brown (el cual tendrá su nota en la próxima edición), combaten y derrotan a los españoles en El Callao (Perú) y en Guayaquil (Ecuador), luego vuelven al país, reparten el botín, y allí empieza la gran aventura personal de Bouchard, ya que él, recibe como pago la fragata “Consecuencia”, ganada a España en Guayaquil.
La fragata es renombrada “La Argentina”, Hipólito obtiene su patente de Corsario1, y de forma poética, parte un 9 de Julio de 1817 (aniversario de independencia), inicia la primera circunnavegación realizada por un argentino (dar la vuelta al mundo por medio acuático).
Corsario es aquel barco que responde a la bandera de una nación y cuenta con la autorización de la misma para cometer el acto de piratería, pero de manera oficial.
Antes de iniciar con el épico relato, hay que aclarar que, a pesar de ser admirable esta historia, no hay que olvidarse que la labor no se realizaba a honores, eran corsarios, piratas con patente, obviamente el interés de gran parte de la tripulación, e inclusive en parte el del mismo Bouchard, fue económico. Lo admirable de la historia es el enfoque que le dieron a esta actividad, porque personas de diversos paises (ya que eran buques multiétnicos) lucharon por nuestra bandera, y por la libertad, su objetivo no era la flota mercante española, eran las colonias españolas y los buques negreros, siempre buscando la libertad.
El ViajeEl viaje duró dos años, donde en primera instancia anclan de forma pacífica en Tamatave, Madagascar, y allí se les presenta su primera posibilidad, detener cuatro buques negreros, para gracia de ellos lo consiguen y se hacen de víveres para el viaje.
Siguiendo el viaje, su principal objetivo era Filipinas (colonia española en ese momento), pero en el camino, se cruzan con piratas provenientes de Malasia, los cuales intentan tomar la fragata, sin embargo, nuestros buenos hombres ganan la pelea hundiendo un barco y así ahuyentando al resto.
Su siguiente parada es la isla de Joló, ya cercanos a Filipinas, donde en una primera instancia fueron atacados por los nativos, pero luego de repelerlos, los mismos se acercaron con grandes ofrendas de comida, para luego proceder a comerciar con los marinos.
Luego de meses de viaje, llega a Manila, la capital de Filipinas, la cual contaba con una gran muralla con artillería, y ante la imposibilidad de combatir con los mismos, capturo por dos meses un total de 16 barcos, provocando una gran crisis económica en la capital, ya que no llegaban mercaderías. Luego de ello, se retira de Filipinas para ir a China, ya que allí habían escapado los barcos españoles al enterarse de la llegada de La Argentina, sin embargo, los marinos se quedan sin recursos para una pelea, por lo que se desvían siguiendo la corriente hasta la actual Hawái.
Al llegar a las islas, se encuentran con un grupo de argentinos desertores de la patria, los cuales se habían amotinado en Chile, y escapado a Hawái donde le vendieron su barco al rey hawaiano. En consecuencia, fueron aprehendidos por Bouchard y sus marinos, algunos fueron fusilados y otros reclutados. Luego de ello Bouchard negocia con el rey la devolución de la embarcación. Y por último se lleva a cabo el primer reconocimiento de Argentina como un país, ya que Bouchard era un representante de la nación. Hawái fue el primer país en reconocer la independencia de Argentina mediante un tratado.
Su próxima parada fue California, también colonia española, donde con dos naves y trescientos sesenta hombres, asedian la ciudad capital, Monterrey. Ante la situación desesperante, el gobernador de la ciudad envió a la población al interior de la región, dejando solo a los guerreros españoles, los cuales fueron vencidos, luego de ello saquearon la ciudad, quitaron las banderas españolas y las cambiaron por argentinas, y así es como por seis días California fue nuestra.
Luego de su victoria, abandonan la ciudad y siguen para el sur, bloqueando algún que otro puerto hasta llegar a Centroamérica, donde tomaron varias embarcaciones españolas y se deshicieron de estos en varios puertos como Sonsonate, El Salvador y El Realejo, Nicaragua. En agradecimiento a nuestra patria, cuando estos paises se independizan de España y forman las Provincias Unidas del Centro de América, basan su bandera en la nuestra, de allí que hoy en día Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador, tengan banderas similares a la nuestra, ya que, en efecto, es por la nuestra.
Donde la navegación finalizaría es en Valparaíso, Chile, donde los hombres argentinos fueron encarcelados, ya que la patente de corso había vencido por lo que lo suyo pasaba a ser un acto de piratería. En realidad, la naciente nación chilena necesitaba recursos, por lo que, una vez vaciado el jugoso motín de los barcos, los marinos fueron liberados.
Su finPor último, colaboró con la Campaña de San Martín al Perú, terminando sus años de servicio como Oficial de la recientemente creada marina peruana. Fue premiado por el Gobierno del Perú, con una hacienda, que convirtió en un Ingenio azucarero, en la región de Nazca. Así como era duro con sus subordinados, así también lo era con sus criados, uno de los cuales terminó dándole muerte en 1837. Solo convivió diez meses de su vida con su esposa, y nunca conoció a su hija menor que nació después de que iniciara su expedición alrededor del mundo.
Sus restos estuvieron extraviados durante más de cien años, hasta que fueron encontrados en 1962 y repatriados al país. Hoy descansan en el panteón viejo de la Armada Argentina en el Cementerio de la Chacarita. Uno de los grandes Héroes Nacionales. También recordemos a los héroes anónimos a bordo de la odisea de Bouchard, ya que él lucho acompañado por otros tantos argentinos y extranjeros que, por el dinero, o por la honra, lucharon por esta nación.