Fuga de cerebros ¿consecuencia de la modernidad líquida?

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Economía digital

Hace veinte años, ¿quién hubiese pensado que existía la posibilidad de culminar una carrera universitaria para terminar lavando copas en un restaurante en alguna parte del mundo?

Así comienza una de las tantas elecciones, riesgos y desafíos que me animé a vivir. Soy Rocío, Psicopedagoga y desde hace ya algunos años, viajera por elección. 

Allá por el 2021, mientras transitaba el cuarto año de la Licenciatura en Psicopedagogía, comenzamos a leer acerca de Zygmunt Bauman (1925-2017), sociólogo y filósofo polaco-británico, reconocido mundialmente por sus análisis sobre la modernidad, el consumismo y los cambios sociales contemporáneos. Entre sus aportes intelectuales, se destaca el de modernidad líquida, el cual describe la fragilidad y la fluidez de las relaciones personales, laborales y sociales en el mundo actual. Poder conocer sus aportes, me invitó a repensar una y otra vez el mundo en el que vivimos.

Hace ya unos cuantos años, nos encontramos inmersos en cambios vertiginosos de todo tipo. Lo que antes parecía durar para siempre, hoy es apenas un eslabón más de una cadena: cambiamos de trabajo, cambiamos de pareja, cambiamos de hogar, cambiamos de lugar. 

Hoy los jóvenes nos enfrentamos a un rumbo poco claro, en donde hay una gran apertura de caminos, opciones y modos de transitar la vida. Hoy, la incertidumbre por la falta de normas, roles y estructuras claras, son moneda corriente. Hoy, no buscamos una identidad fija y que dure para siempre, preferimos construirla mientras aprendemos en el —o los caminos— que elegimos transitar. 

Mientras asistía a la escuela secundaria, tenía tres metas fijas: terminar el secundario, estudiar una carrera universitaria y recibirme para poder trabajar durante toda mi vida de la profesión que elegí. Diez años después, puedo ver que lo que algún día fue tan claro, hoy muta y se transforma hacia otras elecciones. 

En tiempos en donde nada parece durar demasiado, la fuga de cerebros se vuelve una característica clara de una sociedad líquida, inestable y en constante transformación. De la mano de estas particularidades, la fuga de cerebros aparece como consecuencia de la emigración de profesionales que deciden dejar su país de origen para buscar mejores condiciones de vida.

Luego de trabajar durante dos años como profesional de la psicopedagogía y de batallar constantemente con la burocracia de los pagos de las obras sociales y el sistema de discapacidad, decidí dejarlo todo y emprender viaje. Nuevos países y nuevos desafíos estaban esperando: ser recepcionista, vendedora, lavacopas, barista, moza y bartender fueron algunos de los tantos trabajos que realicé a lo largo de este tiempo. 

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Y, si bien lejos de ejercer la profesión que estudié, durante estos viajes aprendí y me transformé. Alejada de lo estrictamente académico a lo cual estaba acostumbrada, comenzaron a aflorar aprendizajes sobre todo experienciales. Aprender nuevos idiomas, oficios y aspectos culturales fueron desafíos del día a día. Tener la oportunidad de salir de la zona de confort y desafiarme constantemente, me dio libertad y crecimiento. Sin perder de vista que esta es una experiencia estrictamente personal, cada paso que doy afuera me invita a observar críticamente el privilegio de clase de la cual soy parte. No todos contamos con las mismas oportunidades económicas ni simbólicas y por ende, la forma de transitar los caminos serán diferentes.

Hoy, mirando en perspectiva y con una mochila cargada de experiencias, entiendo que no hay una única forma de habitar el mundo. Elegir irse también es construir aunque sea lejos de lo que alguna vez imaginamos, porque más allá de títulos, oficios o representaciones sociales que llevamos a cuestas, lo verdaderamente valioso es animarse a habitar la incertidumbre que nos rodea, a transformar el miedo como un motor de búsqueda y sobretodo comprender que, frente a las características de esta nueva era tan cambiante y líquida, podemos vivir sin mapas fijos, pero con la libertad de reinventarnos una y otra vez.

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En distintos trabajos