Feliz adopción

Con las fotos que no tomé se me ha originado un problema bastante complicado. He comprobado que las fotos en papel tienen el inconveniente de que están sujetas a mi memoria visual; y aunque reconozco que es muy fiel, tengo que recurrir a ellas como un ayudamemoria.

Las otras, esas que dan motivo y vida sin verlas, tengo que rastrearlas en mi corazón. Si hago un balance de importancia, sin arriesgar su resultado, puedo aseverar que poseen un valor afectivo inmenso, pues en ellas va implícito una amplia «colaboración» de mi frondosa imaginación. Pero reconozco, sin dudas, que la realidad supera siempre a mi mundo de fantasías.

He aquí el tema: es a principios del 1900 y «acompaño» imaginariamente a un muchacho joven, hijo de inmigrantes, en edad de formalizar matrimonio, que por deseos de sus padres viajó a Europa para encontrar, en sus raíces, la mujer que lo acompañaría toda la vida. Y la encontró; o al menos regresó a América ya casado, a satisfacción de sus progenitores.

El joven trabajaba en sociedad con un amigo y con la participación económica de un grupo de socios. Tenían un buen pasar: era un ramo muy requerido en aquella época y los clientes en poco tiempo se multiplicaron. Los noveles contrayentes vivían felices, pero la legendaria cigüeña se hacía rogar. Es bien sabido que los latinos suelen tener cantidad de hijos, pero en este caso quizás fue el determinante para que el esposo le fuera infiel. Y en especial una señorita muy linda le ganó el corazón y pronto le dio un hijo… al que le siguieron varios más.

La esposa estaba al tanto de los acontecimientos y moría de celos y su frustración la llevaba al camino de la separación. Seguía viviendo en su hermosa casa, pero ya sola y resentida empezó a envejecer con su tristeza. Veía a los hijos de su esposo estudiar, crecer, egresar y formar sus familias. Había uno en especial que la trataba con gran respeto y estima y ella le correspondía con el cariño maternal hacia un hijo que la vida le negó…

Su exesposo y su compañera ya no viajaban como antes. Era una presencia extrañada en los medios, y los achaques naturales y las limitaciones llevaron a sus vidas a transcurrir en sus últimos años el camino de la muerte… Mientras, la esposa traicionada residía en su palacio, como una reina sin corona y sin felicidad. No creo que tuviera relación con los hijos de su marido.

Sin embargo, uno de ellos continuó más estrechamente acompañándola, protegiéndola y apoyándola en todo, como un hijo solícito, como aquel deseado que no pudo ser, y que a diario le daba el beso que ella siempre añoró…También para ella pasaron los años y ya no podía vivir sola… No dejó de asistirla en ningún momento; más aún, le propuso llevarla a vivir a su casa, donde encontraría el calor del  hogar de sus nostalgias.

Él vivía con su esposa y sus hijos. Su suegra ya era muy mayor: una santa y dulce viejita que hacía años estaba en su cama y accedió a compartir con gran agrado el lecho vecino.

De pronto descubrió que no estaba sola: había encontrado una familia y una hermana para compartir sus últimos años. Una revancha de amor…

Imagen de ejemplo

En el mundo animal, el instinto ha obrado sorpresas insospechadas. Por ahí un cachorro ha perdido a sus padres y una madre sustituta lo cobija, lo alimenta y le prodiga todo el cariño maternal que lo ayuda a vivir. Pero alguien que no es su hijo y adopte una madre como a la propia y le prodigue su familia y todo el afecto que la vida le pasó muy de lejos…parece una fantasía y está, entre otras, en mi cajita de las fotos que no tomé.